Carta póstuma (síntesis)

Me aterra el blanco de ésta hoja. Su pulcritud es tan sublime que deseare no ultrajarle con las palabras arduamente adustas que de mí por la boca silencian. Los Demonios  me devoran; leviatanes convertidos en entes multiformes a mi cuerpo abrazan, haciendo de mis extremidades inválidas extensiones que, con los humores del aliento, entre úlceras se pudren.

Deseare con el temperamento de un fauno habeos amado. Sabéis que en ello he fallado. Nuestras verdades y realidades diversas son, dicótomas y fútiles se desvanecen en las sombras que por la obscuridad entre tormentos disímiles a mi cuerpo asechan. La ilusión de una conjunta vida termina con el desierto en el que mi piel se ha convertido; arado él con los dedos de vuestras manos los contornos de mi cuerpo ansían de ella aún el contacto, de quien vos jamás habéis intentado rivalizar, de quien el llanto mío en la herida del cuervo acallado ha estado. Con el abatimiento de la imagen al desvanecerse sangra, pululando entre gusanos los recuerdos de una piel tersa que entre mis dedos se escabulle.

Aún cuando en vos he pensado mi egoísmo inmenso ha sido, lo sé bien. Los entes que me martirizan no han permitido que de otra forma fuere. Ellos por mí aguardan y a ellos entregarme debo. Concluir éste sufrimiento por el que a diario en mascarada me enfrento habrá a mí de liberar, y sin entregarme posibilidad alguna de con ella reunirme de vos me apartan, prohibiéndome amaos en la medida que ambas necesitamos.

 Proscrita he de ser y vuestro nombre bordado a la espalda he de llevadle, los Dragones y cuervos de mis inmundicias habrán de saciarse. Sin restarme plegarias mi voz la misericordia de un Dios acalla, y ciega de la verdad esta realidad he de enfrentar: liberarme de la gracia de una profanada virginidad me convierte en la ramera prostituta de ésta infamia, retumbando en los avernos el nombre que a fuego por sus paredes en las rocas se funde.

Me pesa a mi lado no teneos, partir dentro de cuatro paredes acrecientan las sombras que en la obscuridad por mí acechan. Tiñendo de inconsciencia las venas que de tóxicos a mis entrañas envenenan jubilosas las tinieblas en muecas sonríen, alzando al vuelo el cuervo que en la ventana, con su pico a mi pecho hiriere.

Estamos aquí, apartadas por la amargura mía de la distancia que de vos me separa libre seré, y en el viento que en vuestro rostro con su briza os acaricie, recordad mi nombre…

(Síntesis de carta póstuma fechada el 24 de abril de 2015)
Traducción: Svetlana Kurskova
Adaptación: A.S.G.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: