La manera de jugar (22 de abril de 2015)

Han sido demasiados días apartadas, distantes en la distancia misma, separadas de las noches que a nuestros senos conjuntos con las manos y bocas a nuestros cuerpos amorfos se asieren entre sabanas plegadas. Y me doléis en el adiós que al viento pronunciareis, hiriendo mi vientre que por vos reclama. Me doléis en el profundo de las entrañas que a mi vida arrancan, desgarrando esta piel muerta que sin vos seca envejece, consumiéndome en las quiméricas sonrisas de mañanas falsos que a la deriva los amaneceres en rostros amargos observo, sin encontrar reflejos que en el vuestro el delirio mío causare.

Me doléis, afligiendo mis entrañas con la sangre que los gusanos sobre mi herida vomitan devoráis la carne que en odres a sus bocas sacian. No soy más esclava de cuervos enardecidos, el hachís de sus picos he aspirado y ellos a mí, con su grasiento y obscuro plumaje con sarcasmo han sonreído. Graznan ellos alrededor mío pronunciando palabras que poco entiendo y que de mí escarnecen, hincando sus puntiagudos pichos que en éstos pechos secos de mí hieren, y sus ojos cristalinos que de los avernos la profundidad en ellos incendia por mi nombre gritan: “sois ente que amorfo con el aire se mezcla”. Y Turbia yo, grisácea por la habitación me esparzo, sin gravedad que por los pies y piernas faltas a las superficies pudiere asirme en infinitesimales moléculas me expando, permaneciendo consiente de mis recuerdos, de mis angustias, de mis temores.

Gritar del dolor gimiendo por la ausencia vuestra el sufrimiento no sana; los cuervos de mí desterrados son quienes a mi carne con sus picos arrancan, atormentándome con heridas que con infecta pus por los muslos y pantorrillas supuran, y de mí comiendo hincan sus picos, mordiendo los huesos de mis brazos que entre sus bocas trituran, ahogando mis súplicas con sus graznidos.

Un Leviatán por su boca me aspira, y por sus entrañas, los horrores míos observo, atormentándome con el martirio mismo de la conciencia que no he perdido, punzando mis ojos con delgadas agujas que a ellos traspasan, cegándome en la sangre falta que más no tengo. Desposeída de vos del averno a las entrañas de un Leviatán desterrada he sido, y nuestros nombres que en las paredes de fuego forjados fueron, los cuervos por sus picos con mi carne y sangre graznan.

(Textos de Ericka Volkova)
Traducción: Svetlana Kurskova y A.D.D.

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