Ésta habitación

Me es pequeña la habitación para proseguir amándoos cuando, en mis noche húmedas de insomnio, a la distancia vuestro cuerpo desnudo observo narcotizando mi mente con la silueta que de vuestra cetrina piel de las sombras se vislumbra, encadenando los ojos en las caricias que por los contornos nuestros en los dedos anudaremos, y de vez en vez, con los labios a ellas en nuestros pechos y hombros desatáremos. Contemplaos no me basta, suficiente la lid jamás ha sido para éste deseo aplacar y de vos saciadme, humedeciendo nuestros cuerpos con el sudor destrozado de los mutuos halagos que contorsionar nos hacen, agitando nuestros suspiros en esos pequeños quejidos que, expelidos, entrecortan de la obscuridad el silencio que nos rodea, suplicándonos en ahogos que ni en una ni en otra la continuidad fenezca, pues son nuestros senos quienes a nosotras hablan en esos antojos que por las bocas engullidos nuestros paladares de sus indiferencias llenan, ajustando nuestras pelvis por las cavidades autónomas que determinadas en el espasmo se unifican, y es entonces cuando más os amo y me enfado, pues ésta habitación se estrecha, llenándonos de los quejidos y ahogos que entre nuestras manos, a los cuerpos nuestros empequeñecen.

Ésta habitación me es pequeña para amaos, y tan grande para en la noche dejar de contemplaos.

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