Heridas (de la serie “Nuestros cuerpos y tormentos”)

¿Me cansaré alguna vez de observaos? La sencillez simple es, ufana por momentos, arrogante por instantes. El tiempo ha de escapar, reflejándonos en el opaco cristal de un espejo que distintas nos hace hemos de ungirnos de arrugas y cicatrices para en la banquilla de un parque morir, y vuestra voz, que a mi cuerpo viste, de vuestros labios en los míos escucho, escurriendo por la espalda mía las distancias que antes nos separaren, que antes igualmente nos unieren.

¿Cuándo ha sido que de vos mi mente encumbrareis? Ha sido el recuerdo de ella quien os ha obscurecido, y ha sido ella misma quien a vos me entregare, partiendo mi delirio entre ésta vida y ésta muerte dicótomas, hiriendo su nostalgia que perder no deseo. Difícil me es compartidme, empobreciendo su recuerdo para el vuestro enriquecer, y aunque vos jamás a mí su memoria reclamareis sé sensato el hacedle no sea, pues es a vos quien en el tálamo observo, quien vuestro cuerpo en besos y caricias palmo.

¿Quién las arrugas con sus dedos en la banquilla de un parque habrá de surcarme? Muerta está, y muerta no sé si pueda dejadle.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: