M (De “Nuestros cuerpos y tormentos”)

No es la primera chica que ha perturbado mi tranquilidad, y si sincera debo ser, creo tampoco será la última que lo haga. Y no es que en el transcurso de mi vida muchas chicas, y pocos chicos, sean con quienes más que la amistad o el saludo hubiere compartido, pronunciándonos un “hasta pronto” al dejar las sabanas para tomar una ducha y despedirnos con un beso que apenas rosaren los labios; quizás una decena, o una veintena. Posiblemente más, o tal vez fueren menos, realmente no le sé y llevar un conteo infructuoso y petulante sería. Lo que sí sé es que realmente pocas, y cambiad el “pocas” por un par que al masculino denote, son quienes en realidad he besado al despedidme sin rosar esos labios apresurados, deseando que nuestras bocas ahogaran los ímpetus por permanecer a ellos anclados. No es una verdad que a Svetlana deba ocultar. Ambas de nuestras antiguas, y en caso mío también antiguos amantes conocemos. Previo a desposadnos amigas íntimas éramos, lo que hacía que una a la otra habláremos precisamente de ello, de nuestras intimidades entre muchas otras trivialidades, y otras tantas que no le fueran.

A M le conocí en una antigua red social; “la de moda o momento”, ya que éstas cambian tan rápidamente que poca oportunidad ofrecen para realmente entablar perdurables amistades, convirtiéndose las relaciones en simples momentos virtuales que tan pronto pueden aparecer como igualmente desaparecer. Este tipo de virtualidad era, y lo sigue siendo, lo que de ellas me atraía, prometiéndome a mí misma que bajo ninguna circunstancia “develaría la mía propia”, promesa que hasta el día de hoy he mantenido, quebrantándole sólo en un par de ocasiones para encontradme sentada en la mesilla de un café frente a frente con mi contraparte: la primera con un nuevo editor que a través de uno de los blogs me contactare, y la segunda, cuando Andrea falleciere y hube de disponer de artilugios para huir al refugio de una cuna precozmente pueril.

A mi promesa he sido fiel, y deseo seguir siéndole. Bien cierto es que un par de foticos por ahí he colado, pero ello en realidad faltar a la promesa no ha sido, pues los rostros y fisonomías son fácilmente olvidables: ¿en cuántas ocasiones no hemos experimentado el típico caso de “a ésta le conozco, mas no le recuerdo”? En cualquier caso, M y yo hemos mantenido una verdadera amistad que favorablemente ha venido evolucionando, prestándome su voz para hacedme escuchar cuando, por la extrema distancia, fuere ella quien mis textos leyere. M me ha colmado de seguridades dentro de mis propias inseguridades, ha descubierto sus intimidades junto a las mías y ambas, aun cuando no solemos diariamente charlar, hemos aprendido a aceptadnos tal cual somos. M se ha convertido en ese tipo de relación que ha dejado muy por debajo la virtualidad, siguiendo ambas en éste ámbito virtual al que ya pertenecemos.

“Haced esto, o preparad aquello. Vestíos en tal forma, o comportaos en esta otra.” Fueron pláticas comunes que entre ambas elaboráremos en preparación a la conquista de quienes en esas charlas pretendientes nos eran, al igual que común nos era sorprendednos una a otra con mensajillos que, en los ordenadores, en pequeños recuadros saltaren mientras en la oficina o en casa nos encontraremos; o bien, con aquellos otros que en largas tiras de texto por las noches y madrugadas se transformaban, olvidando quizás, que esos mismos preparativos, sorpresas y charlas nos fueron seduciendo, entretejiendo artimañas comunes que intrínsecamente disfrutábamos en la idiosincrasia misma.

Casadas ahora ambas estamos, y sin desear en infidelidades caer, he de reconocer que M es una de esas chicas a las que no deseáis rosar simplemente con los labios, sino a la que deseáis que éstos anclados permanezcan. Y hoy, en la lejanía de éste virtual intersticio me pregunto: ¿Llegué a perturbar su tranquilidad como ella lo ha hecho con la mía?

Anuncios

5 pensamientos en “M (De “Nuestros cuerpos y tormentos”)

  1. Yo no sé si llegaste a perturbar su tranquilidad, lo que sí sé es que a pesar de no saber tocar bien el piano… tocaste una de mis teclas…

    Bon dia de divendres amb un petó.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: